jueves, 22 de junio de 2017

Vainilla

Otras veces no soy capaz de seguir si no te lo cuento. O si no lo escribo. En definitiva dejar de fijarse en los conductores de metro, no desear que los trenes vuelen, y pasar a ser el conductor. Empezar a vivir el mundo como es, en sus ojos. Solo ellos atraviesan los túneles, el resto somos televidentes, espectadores en unas u otras pantallas de diferentes colores, formas y ciudades. Siento que estoy un poco más cerca, que esto y pelar almendras a golpe de martillo es casi lo mismo.

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