lunes, 11 de diciembre de 2017

"Preámbulo infinito"

Al borde del infarto cada vez que una palabra tuya parece que hubiese salido de mi boca. No quiero tener miedo, pero lo tengo, en pequeñas dosis, porque no sé exactamente por qué has aparecido. Quiero lanzarme al abismo de tu boca cada vez que hablas con una palabra que es mía, que me pertenece. Porque al final solo tengo las palabras como hilo conductor de esta masa gris entre carne y hueso y, si me las quitas, ¿qué me queda?
     Pero en realidad tú no me has quitado las palabras, más bien las coges prestadas, las mimas y las devuelves pulidas al aire, y yo las persigo red en mano. Me haces rejuvenecer, caminar hacia atrás, desandar todo el camino hecho al andar y volver a sentirme pequeño y perdido. Lleno de tantas emociones que sí, tengo que salir a las mil horas a gritar para arrancarme alguna, toserla en algún paño y doblarla con cuidado, de vuelta a casa, no vaya a ser que la necesite después.
     Quiero tumbarme boca arriba a tu lado y pintar con los ojos el techo de sombras naranjas, midiendo el tiempo con canciones rosas. Quiero escribirte tal cual eres para hacerte inmortal, para que seas portada de mil álbumes y tenerte en tonos pálidos sobre fondo negro o azul. Quiero que hagamos todo lo que aún no hemos hecho y cuando acabemos deshacerlo para volverlo a hacer mil millones de veces. Pero sobre todo quiero que nos hablemos a los ojos y que tú quieras hacerlo todo.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Caída

"Que acumulamos mucho y respiramos menos" te digo, como solías decir. Estuve años rumiando esa frase, jugando con ella, dándole vueltas y vueltas y hallando su significado más evidente. Lo que sentías tú cada vez que la escuchabas o la leías me era un misterio, siempre tienes que acabar por explicármelo. Pero tú eres así, el Origen, la fuente de todos los misterios si no el misterio mismo. Ojalá te tuviera cerca para que me los contaras todos uno a uno, cada noche, tus mil y un secretos. Porque al final, después de todo, tal y como predijiste en su día, eres mi oasis. Lo que me sitúa a mí en la incómoda posición de desierto.
     Quisiera poder darte la mano una noche entera, como hace tanto tiempo. Siendo honestos quisiera llorar contigo. Pedirte perdón por todo y volver a jugar a las miradas, como si nada hubiera pasado. Y ahora que soy más tranquilo confesarte que quiero aprender de ti, todo, sin excepciones. Quiero saber qué piensas cuando te miras al espejo cada mañana, cuál es tu comida favorita o si duermes con los calcetines puestos. Porque eres la única que ha estado y va a estar siempre, porque te quiero como solo se pueden querer las cosas que son únicas, edición limitada pero sin límites. Yo siempre he recogido las lecciones que pierdes sin darte cuenta pero ahora más que nunca necesitaría ver tus palabras dibujarse impecables y claras en el aire, delante de mí, justo antes del cielo.
     Has vuelto, pero tú no lo sabes, porque tú no eres tú ni te llamas igual ni te pareces en nada. A pesar de ello has regresado por la tangente, media década después, en forma de horizonte, de cosmos. Y juego a las miradas de nuevo y tenso todos mis músculos cuando te haces pequeña paso a paso, hasta la puerta, y luego desapareces solo para aparecer por la noche como siempre hacías. No ocurre nada y sin embargo la vida se agota, el reloj marcha hacia atrás y el tiempo se ríe porque lo sabe todo, porque ve mi sombra unos años por delante."Hay más tiempo que vida" me digo...

sábado, 2 de diciembre de 2017

Cielo


Yo,
que te he dibujado un lunar entre las vértebras 3 y 4,
que quiero escalar la más alta de tus pestañas,
que quiero beberme tu perfil de aire,
sé que no sería capaz de hacer la revolución contigo.

Yo que te miro hora tras hora
y me pregunto que preguntas habrá en tu cabeza.

Yo que no encuentro el valor para decirte
que me mata no saber nada de ti de jueves a lunes.

Yo que me he sentado en tu sitio
y he sentido electricidad y sueño,
yo que me ilusiono hasta el punto de ilusionarte.

Te pido que me escuches y primero me abraces.

Te suplico que no desaparezcas
para no confirmar las pesadas profecías de siempre,
yo te digo que, por favor,
necesito que me hagas cosquillas con la nariz mientras me besas,
sosteniendo mi mentón con tu mano izquierda.

Yo te imploro que sea real
y lamento estos baratos versos
que quizá algún día te hagan vibrar.

Yo te ruego que hagas posible la revolución,
que me asfixies en bocanadas de aire fresco
y me rompas el corazón roto con tu manera de andar.

Yo estoy harto de gritar al cielo
que voy a quemar todo a mi paso
para que mi paso parezca fuego,
con tal de cauterizar la pequeña parte de mí
que no quiere dejarte ser su dueña.

A mí me faltan puertas que arrancar de los goznes
y trompetas que soplar a tu paso,
pétalos para coserte mil alfombras
y gargantas que te hagan inmortal
cada vez que recorres un pasillo.

Tú,
que tienes un nombre que jamás olvidaré,
que empieza a cicatrizar y teñirse en mi piel,
que brindas cuando bebes para que yo esté bien,
no sabes que yo te escribo.

Tú que has vuelto a salvar el mundo
sin saber que el mundo se venía abajo.

Tú que desapareces cada fin de semana
solo para volver más fuerte.

Algún día te sentarás tan cerca de mí
que podré mirar a los pigmentos de tus iris
y susurrarles de qué color son tus ojos.

Te pido que me hables y primero me beses.










viernes, 1 de diciembre de 2017

Somos elefantes

Somos elefantes,
en una jungla remota y alejada de la sabana.

Masticamos la corteza de los árboles
y comemos plantas mientras suenan los sitares.
No hay ninguna cortina de barro que impida
que el sol nos azote directamente en la espalda.

Somos elefantes que tejen telas de araña
y que tienen trompa 
para fumar de las ramas más altas.

Vivimos en una jungla de primates
que se devoran unos a otros
y que después lo comparten
en las redes de sus captores.

Estamos sitiados a medio camino
entre el pueblo de los autómatas
y la calle del gremio de los idiotas.

Contamos por única riqueza
los pasos que hemos dado por el mundo,
alejándonos de la manada,
alejándonos de la sabana.

Hemos hecho el circo cuando ha tocado
pero siempre mirando 
la claraboya por donde se dejaban ver las estrellas.

Coleccionamos cada grano
que se desprende de nuestros amigos
para tener las arcas llenas cuando llegue el frío,
para seguir alimentándonos de lo importante.

Somos elefantes y podemos hacer daño
siempre por las causas más justas,
lentos en vida
rápidos en la estampida
somos una legión de dos
una milicia de la paz.

Somos elefantes
y tan pronto colgamos de cuellos
como de paredes,
preciados seres grises
de huesos y de marfil,
la meditación a través de la historia
de piel infinitamente profunda.

Somos elefantes que no se yerguen para caminar
porque no quieren,
pero que siempre están prestos
a llevar sobre sus espaldas
las almas de quienes lo merecen.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Nosotros

Nosotros fuimos esa pareja anónima
que nunca termina de despedirse en el metro.

Nosotros también pasamos juntos
a los baños individuales de chicas
o hicimos de un portal cualquiera
el perfecto parking de nuestros besos.

Nosotros también cenamos en sitios snobs
convencidos fervientemente de que eran nuestros,
como si fuéramos los primeros colonos
de una calle principal de un barrio rico de Madrid.

Nosotros también nos dimos la mano en el cine
mientras muchos de ellos se la daban,
todos sentados pero bailando como dedos
el tamborileo de la mano del brazo de algún Dios griego.

Con el tiempo llegamos incluso
a dar a luz a nuestros propios rituales
y lavarse los dientes a la vez
ahora se convertía en una carrera
o darse las buenas noches en una oración.

Nosotros también tuvimos peleas
que acababan en besos
y besos que llevaban a lágrimas
que secábamos con más besos
que terminaban en peleas
que se curaban con besos...

Y firmamos con abrazos
mil armisticios de paz
que acabábamos violando.

Y nuestros cuerpos por la noche
también se entrelazaban a la perfección
después de cocinar,
antes de ir a dormir
y antes o después de follar.

No éramos tan únicos, pequeña,
pero lo éramos,
y éramos especialmente buenos
en separar cada hebra de nuestra unicidad y ondearla al viento
como la bandera invisible de nuestro país de dos.

Y ahora que somos dos islotes flotando a la deriva
nos hace únicos el haber sido iguales que todo el planeta.

martes, 14 de noviembre de 2017

Siempre que fuimos juntos al lugar donde rompen las olas
terminamos por rompernos.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Primero

Eider, cariño, cumples un año.
Hija del norte y del sur,
eres tan especial como esa mariposa que se coló ayer
     en el metro de Bilbo.

Eres una estrella, Eider,
y todo el mundo lo nota.
El botín más especial de tus padres,
los piratas espaciales, la magia en estado puro.
Eres el adagio de unas vidas demencialmente aceleradas.

Has nacido entre los brazos
de aquellos que allanaron el mundo a puñetazos,
no puede pasarte nada malo, Eider,
porque todo lo malo ya se ha ido, lo han echado.

Algún día quizá comprendas lo única que eres,
la cantidad de historias que se contaron
hasta llegar a la tuya.

Siempre estaremos de tu lado, Eidertxo,
y tendrás una familia viajera en la tierra y en el mar,
y podrás recorrer el mundo de la mano de los que te quieren.

Quizá algún día leas estos versos desde el metro de Bilbao,
o de Madrid, o Barcelona,
o escribas los tuyos propios
a los que luego pondrás música, como tu padre,
o vistas las ropas que te hace tu ama
y tú misma cosas tus colores favoritos en el mundo.

Cumples tu primer año, hoy,
que te están poniendo inyecciones para ser fuerte,
para enfrentar al mundo.
Este año tan especial porque es casi más nuestro que tuyo,
en el que han ocurrido la boda y los interminables regalos y viajes
     por carretera o tren,
mientras todo el mundo comenzaba a quererte
desde el principio y para siempre.

Tienes un brillo en los ojos Eider,
una chispa que algún día prenderá
y será fuego y luz a borbotones.

Para entonces, quizá ya estés harta de aprender lecciones
     de nosotros
y empezarás a enseñarnos tu manera de vivir,
pero hasta entonces, Eider,
déjate querer y cuidar por nosotros.

Feliz cumpleAño pequeña Eider.